Alimentos para un buen funcionamiento del cerebro


Los neurólogos afirman que la calidad de la dieta es la principal estrategia para mantener el cerebro en buen estado. Bien nutrido goza de capacidad de concentración, incluso durante períodos prolongados, se sufren menos crisis depresivas y conserva parte de sus capacidades en edades avanzadas. 

Numerosos estudios han demostrado que hasta las deficiencias alimenticias leves pueden afectar a las facultades intelectuales y provocar un deterioro progresivo del cerebro.. Estas carencias no se reflejan en los análisis de sangre habituales. También hay que tener en cuenta que síntomas leves, como los lapsos y la irritabilidad se consideran normales para la medicina, pero que son generadores de enfermedades más severas.

Un exceso de grasas saturadas daña el cerebro
El cerebro es el órgano más graso del cuerpo, ya que está formado en gran parte por lípidos. Esta concentración excepcional se debe a que los ácidos grasos son el principal constituyente de las membranas celulares, que a su vez son el centro funcional y de comunicación de cada neurona. La composición grasa de las neuronas de la que depende su capacidad para establecer nuevas conexiones, puede moldearse a través de la alimentación.

Una dieta demasiado abundante en ácidos grasos saturados repercute en las membranas celulares. El efecto de estas grasas que abundan en las carnes, los lácteos, las margarinas y la repostería, se aprecian en la memoria y en habilidad para aprender.

Experimentos muestran que la curva de aprendizaje en los ratones desciende en proporción directa a la cantidad de grasas saturadas en su dieta. No somos ratones, pero se sabe que el exceso de grasas saturadas daña el cerebro porque predispone a la resistencia insulínica, una alteración metabólica que se encuentra en la raíz de los problemas de memoria y que precede y acompaña a la diabetes. La resistencia insulínica hace que las neuronas tengan dificultades para nutrirse, a la vez que el organismo pierde capacidad para controlar los niveles de glucosa en la sangre.

No todos los aceites vegetales son buenos
También resulta perjudicial el exceso de grasas saturadas omega 6 que abundan en margarinas, salsas a base de aceite de maíz, o girasol y platos preparados (comida comprada). Estos están relacionados con la proliferación de los radicales libres, los agentes que causan la oxidación o envejecimiento de las células y que provocan que el cerebro se inflame o se enrancie.

Los ácidos grasos omega 3 propios de los pescados grasos y algunos aceites vegetales, como los de lino, nuez y soja, son los más adecuados para mantener flexibles y sanas las membranas celulares.

Algunos biólogos aseguran que la introducción del pescado en la alimentación de los homínidos ha hecho posible el desarrollo del cerebro de la especie humana y achacan el actual incremento de las enfermedades nerviosas a que se ha descuidado su presencia en la dieta.

La deficiencia de omega 3 se ha relacionado con una larga serie de problemas: Depresión, pérdida de memoria, menos inteligencia, dificultades en el aprendizaje, falta de concentración, Alzheimer, esclerosis múltiple, problemas oculares, irritabilidad, tendencia al suicidio…

Moderar los azúcares de absorción rápida
Para funcionar de un modo óptimo, las células nerviosas dependen de que en la sangre haya suficiente azúcar en forma de glucosa, pues es el único combustible que utilizan. Otras células pueden convertir las grasas o proteínas en energía, pero las neuronas no. Pero esto no quiere decir que cuánto más azúcar mejor. De hecho el cerebro necesita que la tasa de glucosa en la sangre sea equilibrada, porque una deficiencia de ésta ralentiza su buen funcionamiento y un exceso acelera su degeneración.

La tasa de glucosa en la sangre depende del tipo de carbohidratos y grasas que se consuman. Si se aprende a regular los niveles de glucosa a través de la elección de alimentos correctos se cuenta con un enorme poder para controlar el bienestar mental.

Los alimentos que provocan indeseables subidas y bajadas de las tasas de glucosa son los que contienen hidratos de carbono de absorción rápida como: el azúcar, el pan blanco, las papas viejas, los dulces en general. Conviene moderar la ingesta de este grupo de alimentos, de lo contrario el páncreas incrementa la producción de insulina.

Esta hormona es la que permite a las células asimilar la glucosa, pero cuando circula en exceso favorece los trastornos de memoria y de aprendizaje e incluso la presencia de Alzheimer.

Los hidratos de carbono complejos de asimilación lenta son los más convenientes para el cerebro y para la salud en general. Se hallan en abundancia en las legumbres, las frutas, la pasta integral, la avena, los frutos secos y el arroz integral. Si estos alimentos se acompañan de verduras, hortalizas, frutos secos o ingredientes ácidos como el vinagre, el jugo de limón o el yogur, la velocidad de absorción se reduce todavía más.

Porqué son importantes las proteínas.
Los alimentos con proteínas aportan aminoácidos necesarios para la síntesis de neurotrasmisores que son hormonas que el cerebro segrega , que van a la sangre y son la manifestación química de nuestras emociones.

Es importante consumir legumbres, soja, huevos, y especialmente cereales integrales , ya que todos estos ayudan a mantener un buen estado emocional, contienen triptofano que es un aminoácido que está involucrado en la síntesis de serotonina, relacionada con los estados de bienestar y que falta en las personas con depresión.

El exceso de proteínas no obstante satura al organismo de residuos tóxicos.

Los antioxidantes que protegen el cerebro
Los antioxidantes neutralizan los peligrosos radicales libres que deterioran las células y perturban su funcionamiento.

La Vitamina E es un antioxidante poderoso , lo mismo que la Vitamina C. Se ha demostrado que jóvenes consumidores de éstas logran una capacidad de concentración y mejoran su aprendizaje.

Fuentes de Vitamina E: frutos secos, germen de trigo, semillas de zapallo, semillas de girasol, avena, salvado de avena.

Fuentes de Viamina C: naranjas, kiwis, pomelos, limones, frutas en general, perejil , repollo, brocoli, coliflor.

El selenio, otro importante antioxidante, cuando falta aumenta la ansiedad y está presente en legumbres, ajo y nueces.

Las propiedades de de las vitaminas contribuyen de manera importante al funcionamiento del cerebro. La ingesta de carotenos y polifenoles que abundan en alimentos como espinaca, frutillas, zanahoria, zapallo, mora, uva, tomate, ciruela, granada, ajo y ají.

Beber de dos a cuatro tazas diarias de té verde es una buena manera de sumar poder antioxidante. Es una de los alimentos con más poder antioxidante, conserva en buen estado las membranas neuronales y mantiene sanos los vasos sanguíneos que irrigan y nutren el cerebro.

Las Vitaminas del grupo B
Todo el grupo B está imlicado en el funcionamiento del sistema nervioso.

La deficiencia de ácido fólico ha generado muchos problemas, especialmente cambios en el estado de ánimo. Esta vitamina se encuentra en hojas verdes y legumbres.

La Vitamina B6 está presente en pescado, arroz integral, papas, legumbres.

Se ha comprobado la sensación de bienestar que se genera cuando una persona come arroz integral con lentejas o  garbanzos, acompañado a su vez de verduras.

La falta de Vitamina B12 afecta al sistema nervioso y al cerebro. Provoca envejecimiento prematuro y favorece el desarrollo de demencias asociadas a la edad. Quienes no consumen regularmente productos de origen animal tiene más riesgos de sufrir una carencia, pues las principales fuentes son los lácteos, el pescado y la carne. Los huevos son citados como recomendables en este sentido, sin embargo contienen un factor que reduce su absorción.

El déficit de Vitamina B es frecuente en los jóvenes aficionados a la comida rápida. Provoca incapacidad para concentrarse, confusión mental, lapsos de memoria, irritabilidad y depresión. Los cereales integrales y las legumbres son ricos en esta vitamina.

Adictos al chocolate y al café
El chocolate contiene sustancias que lo hacen atractivo para el cerebro. Tiene sustancias similares a la marihuana y que producen una sensación de bienestar transitorio. Sin embargo estos efectos tienen un inconveniente ya que el chocolate aporta demasiada azúcar, lo que favorece los altibajos de la glucosa. Por lo tanto conviene consumirlo ocasionalmente y en pequeña dosis, evitando la dependencia.

El café tiene el inconveniente que resulta adictivo e inhibe el funcionamiento de un neurotrasmisor la adenosina, cuya misión es precisamente obligar al cerebro a que descanse. Si se utiliza para estudiar puede jugar malas pasadas porque se ha comprobado que dificulta la memoria. Muchas personas son sensibles a la cafeína y no suelen relacionar sus alteraciones nerviosas a su presencia.

De la revista Cuerpo- Mente Nº 210

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